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Seguro para electrodomésticos y cámaras de todo tipo

Seguro para electrodomésticos y cámaras de todo tipo

Un seguro para electrodomésticos y cámaras (ya sean de fotografía, vídeo o sistemas de seguridad) está diseñado para proteger tus dispositivos más allá de la garantía legal del fabricante. Su objetivo principal es cubrir averías internas, accidentes y, en algunos casos, robos.

Dependiendo de cómo lo contrates (como una extensión de garantía en la tienda, una póliza específica para equipos tecnológicos o un extra en tu seguro de hogar), las coberturas varían notablemente entre electrodomésticos y cámaras.

1. Grandes y Pequeños Electrodomésticos

(Lavadoras, neveras, lavavajillas, microondas, televisores)

La cobertura de estos aparatos se centra en mantener el hogar funcionando sin sorpresas en las facturas de reparación.

Averías mecánicas y eléctricas: Cubre el fallo de componentes internos (como el motor de la lavadora o el compresor del frigorífico) una vez vencida la garantía oficial. Incluye mano de obra, piezas y desplazamiento del técnico.

Subidas de tensión: Protege si una tormenta eléctrica o un problema en la red de la distribuidora quema la placa electrónica del aparato.

Alimentos estropeados: Las pólizas más completas te indemnizan con un límite de dinero (por ejemplo, hasta 300€) para reponer la comida si tu nevera o congelador se avería y pasas más de un número determinado de horas sin servicio.

2. Cámaras de todo tipo

(Cámaras réflex/mirrorless, cámaras de acción tipo GoPro, drones o sistemas de videovigilancia CCTV)

Al ser objetos móviles, delicados y de alto valor técnico, sus pólizas ponen mucho peso en los imprevistos del día a día, especialmente fuera de casa. Por ejemplo, en los sistemas de videovigilancia integrados, se protegen tanto los puntos de captura (IP Cameras) como las conexiones de red y alimentación hacia los grabadores.

Daños accidentales (Caídas y golpes): Si estás haciendo fotos, la cámara resbala y se rompe la pantalla o el objetivo, el seguro cubre la reparación.

Daños por líquidos o humedad: Si te pilla una tormenta o se derrama agua sobre el equipo de vídeo (siempre que no sea por una imprudencia flagrante).

Robo y atraco: Cubre si te quitan la cámara de las manos mediante fuerza o intimidación en la calle. Ojo: El hurto (el despiste si la dejas en una mesa de una cafetería y desaparece) casi nunca está cubierto.

Lo que generalmente queda EXCLUIDO

Tanto para un frigorífico como para una cámara profesional, existen límites estrictos que debes conocer:

Desgaste estético natural: Rayones en la carcasa de la cámara, abolladuras en la puerta de la nevera o decoloración que no afecten al funcionamiento del aparato.

Falta de mantenimiento o limpieza: Si el aparato falla porque nunca se limpiaron los filtros o se usó de forma contraria al manual de instrucciones.

Accesorios y consumibles: Las baterías de las cámaras, las bombillas de los hornos, los cables sueltos o las fundas no suelen reponerse.

Uso profesional (salvo pólizas específicas): Si aseguras una cámara doméstica pero la usas para trabajar de forma intensiva en eventos cobrando por ello, la aseguradora puede rechazar el siniestro si no tienes contratado un seguro comercial o profesional.

💡 Consejo pro: Antes de pagar un seguro independiente para tus electrodomésticos o cámaras, revisa las condiciones de tu Seguro de Hogar. Muchas pólizas de hogar ya incluyen "cobertura de todo riesgo tecnológico" o "reparación de electrodomésticos (asistencia en el hogar)" por defecto o por muy poco dinero extra al año.